El mejor homenaje que podemos hacer a Joaquín Salvador Lavado, QUINO, es leer las tiras de Mafalda. Una niña contestataria de seis años a la que dio vida en 1964.
Los personajes eran personas normales y corrientes: niños, amas de casa, empleados explotados por sus jefes, víctimas del absurdo, el autoritarismo y sus propias limitaciones.
Gracias a Valentín, nuestro querido jefe de estudios y entusiasta de Mafalda por facilitarnos esta joya.
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